{"id":850,"date":"2016-08-19T21:22:53","date_gmt":"2016-08-19T21:22:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/?p=850"},"modified":"2018-02-28T22:10:25","modified_gmt":"2018-03-01T02:10:25","slug":"el-fado-ese-destino-ineludible-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/el-fado-ese-destino-ineludible-2\/","title":{"rendered":"El fado, ese destino ineludible"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-867\" src=\"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Sin-t\u00edtulo-1.jpg\" alt=\"Sin t\u00edtulo-1\" width=\"600\" height=\"118\" srcset=\"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Sin-t\u00edtulo-1.jpg 800w, http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Sin-t\u00edtulo-1-300x59.jpg 300w, http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Sin-t\u00edtulo-1-768x151.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Escrito por Andrea Imaginario<br \/>\nTwitter: @andreaimagina<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00abH\u00e1 uma m\u00fasica do povo<br \/>\nN\u00e3o sei dizer se \u00e9 um fado<br \/>\nQue ouvindo-a h\u00e1 um ritmo novo<br \/>\nNo ser que tenho guardado\u00bb<br \/>\n<em>Fernando Pessoa<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El fado surgi\u00f3 hacia mediados del siglo XIX, seg\u00fan las m\u00e1s recientes investigaciones. Al igual que el tango y el bolero en Latinoam\u00e9rica, el fado fue originalmente una canci\u00f3n de taberna, una canci\u00f3n de la vida nocturna que, si bien tuvo sus inicios en Lisboa, no se detuvo all\u00ed (hay, de hecho, un fado caracter\u00edstico de la ciudad de Co\u00edmbra, con sus propios c\u00f3digos estil\u00edsticos).<\/p>\n<p>Mucho se discute sobre los antecedentes del fado. Algunos piensan que viene de la herencia \u00e1rabe. Quiz\u00e1 piensen esto por la forma de adornarlo, o quiz\u00e1 por los\u00a0barrios que lo vieron nacer: Alfama y Mouraria, antiguos barrios moros lisboetas donde a\u00fan se canta el fado. En cambio, los curadores del Museo del Fado, ubicado en Alfama, proponen la tesis de que el fado tiene sus or\u00edgenes en el particular proceso de intercambio cultural entre Portugal y las diferentes colonias portuguesas, especialmente Brasil. La misma posici\u00f3n la defiende V\u00e9ronique Mortaigne, aunque sin negar una influencia quiz\u00e1 m\u00e1s remota e indeterminada de la ocupaci\u00f3n mora. A este respecto, escribi\u00f3: \u00abEl fado es, junto con la morna de Cabo Verde y la samba brasile\u00f1a, un producto genuino del sincretismo musical afroeuropeo nacido en las plantaciones esclavista de Am\u00e9rica del Sur y los salones de la corte portuguesa expatriada. Es tambi\u00e9n el resultado del momento en que Lisboa, a\u00fan impregnada de las numerosas huellas de la ocupaci\u00f3n mora, fue africanizada por el comercio triangular esclavista entre Europa, \u00c1frica y Am\u00e9rica\u00bb. (Mortaine: <em>El fado<\/em>. Barcelona: Oc\u00e9ano, 2003, p\u00e1g. 7).<\/p>\n<p>Esta tesis desmonta la idea de \u201cpureza\u201d sobre la que se funda la imagen del g\u00e9nero. No es un hecho desconocido que, hasta cierto momento de la historiograf\u00eda, la occidentalizaci\u00f3n se observ\u00f3 como un proceso casi unidireccional, subrayando las influencias de los pa\u00edses conquistadores sobre sus colonias, sin evidenciar la retroalimentaci\u00f3n como un modo de transformaci\u00f3n cultural del \u201ccolonizador\u201d. El caso de la relaci\u00f3n Portugal-Brasil tiene una complejidad particular, puesto que Brasil fue, a causa de las invasiones napole\u00f3nicas, casa del imperio portugu\u00e9s en el siglo XIX. Pero aunque hubiera sido de otro modo, hoy sabemos que los intercambios culturales nunca son unilaterales.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de Pessoa, el fado a\u00fan era un g\u00e9nero de la noche soterrada, cuyas letras sol\u00edan salir de la pluma de poetas populares, con gran sensibilidad, con sentido del humor y con un marcado sentido pol\u00edtico que hoy en d\u00eda parece no ser tan notorio. Fadistas como Alfredo Marceneiro (1891-1982) sellaron la presencia del fado en Lisboa. Marceneiro marcar\u00eda, a partir de los a\u00f1os 20, un hito importante en la configuraci\u00f3n del g\u00e9nero de ra\u00edz tradicional. Proscrito de la sociedad \u201cde bien\u201d y censurado durante el per\u00edodo del Estado Nuevo o gobierno salazarista, el fado, a pesar de su evidente popularidad, tuvo que esperar la oportuna alianza de Amalia Rodrigues (1920-1999) y Alain Oulman (1928-1990) hacia mediados del siglo XX para que su m\u00e1s que justa dignidad fuera reconocida ante los sectores de \u00e9lite. No sin esc\u00e1ndalo inicial, Amalia y Oulman se atrevieron a musicalizar e interpretar bajo la \u00e9gida del fado a los grandes poetas portugueses, tanto antiguos como contempor\u00e1neos: Luis de Cam\u00f5es, David Mour\u00e3o-Ferreira y Alexandre O&#8217;Neill ser\u00edan algunos de ellos.<\/p>\n<p>Muchos fadistas han sido, desde los inicios del g\u00e9nero hasta hoy, motores de este proceso, dejando una huella imborrable en esta hermosa tradici\u00f3n musical portuguesa: Mar\u00eda Teresa de Noronha (1918-1993) (representante del fado aristocr\u00e1tico), Carlos do Carmo (1939) y Paulo Carvalho (1947), por s\u00f3lo nombrar algunos. En la medida en que se ha ido internacionalizando, el fado ha influido en otros g\u00e9neros y se ha dejado influir tambi\u00e9n. En este mundo globalizante, le debemos a artistas como Dulce Pontes, M\u00edsia y al grupo Madredeus (si bien este grupo no es precisamente de fados) en los a\u00f1os noventa la difusi\u00f3n de un fado \u201crenovado\u201d o \u201crele\u00eddo\u201d, es decir, la aparici\u00f3n de un fado \u201cno puro\u201d, no \u201cfosilizado\u201d, sino \u201cen movimiento\u201d, y les debemos tambi\u00e9n una nueva etapa en su internacionalizaci\u00f3n y la internacionalizaci\u00f3n de la m\u00fasica hecha en Portugal m\u00e1s all\u00e1 del fado. En ese camino tambi\u00e9n pueden reconocerse hoy en d\u00eda en algunos trabajos de Mariza, Carminho o Ana Moura.<\/p>\n<p>Justamente porque estamos en un per\u00edodo de transformaci\u00f3n, en la actualidad tambi\u00e9n existe lo que podemos llamar \u201cpuristas del fado\u201d, pues s\u00f3lo en la transformaci\u00f3n tiene sentido su presencia. Aunque su gusto no es cuestionable y el papel de los puristas es necesario para el resguardo de la memoria hist\u00f3rica, la transformaci\u00f3n es inevitable y tiene su lugar en la construcci\u00f3n de las nuevas identidades (tal como el fado fue el fruto de una transformaci\u00f3n). Esto es consecuencia del proceso hist\u00f3rico de Portugal: hoy existen importantes comunidades portuguesas esparcidas por el mundo, en las que se sigue interpretando el fado, como en Venezuela, manteniendo vivo el di\u00e1logo con su cultura de origen y la cultura de las sociedades que las han acogido.<\/p>\n<p>Siempre habr\u00e1 aquellos que profundizan en las ra\u00edces del fado, y nos siguen obsequiando los ecos de una cultura vigente, profunda, creativa, sensible y afectuosa como la portuguesa. M\u00e1s all\u00e1 de toda pol\u00e9mica, hoy la fama del fado se ha extendido llamando la atenci\u00f3n del mundo entero, al punto de que ha sido nombrado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en el a\u00f1o 2011 por la UNESCO. Eso significa que el fado ha llegado para quedarse. Significa, finalmente, que el fado ha cumplido su destino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Algunos ejemplos sobre el fado y sus int\u00e9rpretes<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><\/h5>\n<h5>Alfredo Marceneiro interpreta \u00abO Marceneiro\u00bb, un fado cuya letra lo presenta a \u00e9l mismo como fadista.<\/h5>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/HM4Jcffz3y0\" width=\"233\" height=\"180\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<h5><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>\u00a0Am\u00e1lia Rodrigues interpreta \u00abEstranha forma de vida\u00bb, con m\u00fasica de Alfredo Marceneiro y letra de la misma Am\u00e1lia<\/h5>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/uFgctURyGp4\" width=\"233\" height=\"180\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<h5><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>Dulce Pontes interpreta \u00abCan\u00e7\u00e3o do mar\u00bb, en una versi\u00f3n renovada de este cl\u00e1sico del fado, que ha sido\u00a0interpretado m\u00e1s all\u00e1 de Portugal por artistas como Sarah Brightmann y Chayanne.<\/h5>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/v_2fyB4dj4U\" width=\"233\" height=\"180\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<h5><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>Madredeus interpreta \u00abHaja o que houver\u00bb, del disco <em>Paraiso<\/em>. Si bien no se trata de un fado, el grupo logr\u00f3 crear un sonido propio que, en su momento, hizo posible un modo diferente de escuchar las sonoridades de Portugal en el mundo<\/h5>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/hhxti4nFTdc\" width=\"233\" height=\"180\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<h5><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>Mariza interpreta \u00abRosa Branca\u00bb, del disco <em>Terra.\u00a0<\/em><\/h5>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/6Iapqgekl3I\" width=\"233\" height=\"180\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<h4><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class='et-box et-shadow'>\n\t\t\t\t\t<div class='et-box-content'><h4>Sobre la autora<\/h4>\n<p>Andrea Imaginario, de origen luso-venezolano, es cantante, escritora y profesora de la Universidad Central de Venezuela, egresada de la Escuela de Artes y la Maestr\u00eda en Literatura comparada en la UCV.<\/p>\n<p>Para conocer su trabajo musical, ofrecemos aqu\u00ed una muestra de su interpretaci\u00f3n de\u00a0\u00abHomem na cidade\u00bb, del disco <em>Entre dos orillas.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/GGdzPT-lf0M\" width=\"233\" height=\"180\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Escrito por Andrea Imaginario Twitter: @andreaimagina &nbsp; \u00abH\u00e1 uma m\u00fasica do povo N\u00e3o sei dizer se \u00e9 um fado Que ouvindo-a h\u00e1 um ritmo novo No ser que tenho guardado\u00bb Fernando Pessoa &nbsp; El fado surgi\u00f3 hacia mediados del siglo XIX, seg\u00fan las m\u00e1s recientes investigaciones. Al igual que el tango [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/850"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=850"}],"version-history":[{"count":22,"href":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/850\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":945,"href":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/850\/revisions\/945"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=850"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=850"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.andreaimaginario.com\/sitee\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=850"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}